Verdadera felicidad, si claro… ¿Pero como?

El llegó temprano. Como debería ser.

Ella venía tarde. También, como debería ser. Lo irónico es que ella había llegado a tiempo, pero una de sus «madrinas» no, y por ello no podía entrar aún.

Llega el momento. Los niños, perdidos como siempre, sin importar cuanto practicaron. Luego el cortejo, al final ella y su padre a su lado.

Era el día esperado.

Todos sabían que aquello era (o debiera) ser el inicio del resto de sus vidas, que debían mantenerse «en la enfermedad y la adversidad» y seguir adelante.

Para el era la primera boda a la que asistía, y era la suya. No sé si lo que dijo el Padre ese día, lo dirán en todas las bodas, o si el mismo Padre lo repetirá en todas las bodas. Pero sentí que lo que decía, realmente le salía del corazón, del alma, y mas importante que estos: de Dios.

Y he aquí que el padre pregunta a los presentes :

– ¿Por que se casa la gente? Le he preguntado esto a muchas parejas que he tenido que entrevistar. La gran mayoría de ellas dice: «Para ser feliz»… Pero…

¿De donde viene esa felicidad? ¿Como se logra eso? A lo que muchas responden ( y otras al menos lo piensan) «espero que mi pareja me haga feliz».

Y continuó el padre diciendo:

– Aquellos que se casan pensando en que el otro los va a hacer feliz, está equivocado. La verdadera felicidad está en hacer feliz al otro. Y, si el otro esta de acuerdo, y se dedica también a hacer feliz a su pareja, entonces están completos.

Y esto es cierto, cada vez que puedo, repito a mis amigos, compañeros o familiares las palabras del Padre.

Fíjate que si tu esperas a que el otro te haga feliz, estarás posiblemente esperando demasiado de el (o de ella). Y peor, te olvidas de lo que tu debes hacer, que es lo que realmente puedes controlar. Y si tu pareja también pensara que tu la vas a hacer feliz, y algún día no lo haces ¿Que sucede?

Si en cambio el (o ella) está en sintonía contigo, y piensa y vive para hacerte feliz, cuando tu también lo haces, entonces: ¿Cual es el límite?

Estas palabras las reflexiono bastante. Especialmente cada vez que mi esposa y yo discutimos. Pienso en si la estoy haciendo feliz. Si la respuesta es positiva, entonces estoy haciendo lo que debo, y eso me satisface. Lo interesante es que ella hace lo mismo, busca mi felicidad y no la suya, por que la suya se la doy yo.

Y entonces el cielo es el limite.

El detalle está en conseguir a la persona que no quiera su felicidad, sino la tuya.

¿Que opinas de esto? Me gustaría leer sus comentarios.

 

Buscando la libertad verdadera me encontré que es mas difícil de lo que pensaba, pero a la vez muy fácil. He aprendido que no todos quieren escuchar la verdad, que muchos actuamos como el esclavo que recién sale de su esclavitud y ahora pide un trabajo a su antiguo amo. Y así como el Rey Desnudo, nadie se atreve a decirte la verdad. Descubramosla juntos.

5 comentarios

  1. JeanD
    19 junio, 2009

    Este post lo escribí pensando en Randald y Lilibeth, Alejandro y Jenny. Quienes están a punto de hacerse felices unos a otros. Dios los Bendiga!

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  2. […] 3, 2009 de JeanD En el tema que se titula “Verdadera felicidad, si claro… ¿Pero como?” hablaba sobre la forma de conseguir ser feliz en una relación de pareja. Y esto consiste en […]

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  3. alejandra
    5 julio, 2009

    tienes toda la razon, pero falle en el detalle que mencionas al final, no consegui a la persona correcta.

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  4. […] } En el tema que se titula “Verdadera felicidad, si claro… ¿Pero como?” hablaba sobre la forma de conseguir ser feliz en una relación de pareja. Y esto consiste en […]

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  5. […] el tema que se titula “Verdadera felicidad, si claro… ¿Pero como?” hablaba sobre la forma de conseguir ser feliz en una relación de pareja. Y esto consiste en […]

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