Una Puerta en Argentina, Hoy Hace dos Años

Aeropuerto

Atravesaba una gran puerta de vidrio. Muchas veces cruzamos puertas, y para cada persona significa algo distinto. Para algunos es igual a llegar a casa, volver a algún sufrimiento, encontrar a alguien amado, una aventura o sencillamente descansar en un sitio distinto de casa. Para mí eran muchas cosas, pero por sobre todo era seguir buscando la libertad, la verdadera.

Sólo cuando se ha vivido sin libertad es cuando realmente se le valora, allí se aprecia realmente lo que significa ser libre, y cuando lo analizas mejor te das cuenta que esa palabra no es sinónimo de vivir en democracia.

Los tiempos han pasado, ahora la esclavitud, para mí, se llama empleo. Te obligan a estar horas sin tu familia, sin tus amigos y sin las cosas que realmente aprecias, ¡es tan duro que te tienen que pagar para que lo hagas! El empleo es la forma cómo el sistema te seduce para que vayas todos los días como un corderito en el subte al trabajo, te exprime el máximo tus energías físicas y mentales para que vuelvas cansado a casa con el tiempo suficiente para recargarlas y repetir el ciclo el dia siguiente.

Pero ese día no iba al trabajo, no lo tenía todavía, aunque significase volver a la esclavitud moderna. Mencioné que buscaba la libertad, y aun la sigo buscando. Sé donde está y cómo es, pero hay que ganársela, la libertad no es gratis.

Ese día tenía miedo, tenía felicidad, esperanza y tristeza al mismo tiempo. Creo que esa mezcla de emociones sólo la pueden sentir pocas personas en su vida, pero de seguro las sufren aquellos que, quienes como yo, han emigrado, han dejado a su país, su familia y sus amigos, con un adiós que no sabes si será para siempre, con una pregunta que te ronda la cabeza desde que la puerta del avión se cierra: “¿Estoy haciendo lo correcto?”

Cuando bajaba de la montaña donde queda mi ciudad procuré grabar en mi memoria cada calle, cada casa y edificio, miré a los ojos de todas las personas que pude, no me despegué de la ventana del taxi. Allí estaba, sólo, en el asiento, grabándome a propósito cada metro que recorría el auto, me tatuaba en la memoria, casi a juro, lo que miraba por la ventana.

Traté de no emitir juicio alguno. Para llegar al aeropuerto, el taxi debía atravesar la ciudad, desde Palo Verde hasta Maiquetía. Vi de nuevo, a más de 80 Kmh las calles donde muchos de nosotros marchamos, protestamos, donde muchos fueron golpeados o les quitaron la vida, muchos que luchamos para que no tuviésemos que estar como yo ése día: en un taxi saliendo del país. Pero traté de no emitir juicios, solo miraba por la ventana, me despedía de mi ciudad, me grababa sus detalles.

Al día siguiente, hace dos años hoy, llegaba a la Argentina. Atravesaba esa puerta por segunda vez, pero ésta oportunidad era ya para quedarme, para comenzar de cero, para ser libre, para seguir aprendiendo, para enseñar lo que pueda, para vivir, ¡para ser feliz! Y aquí estoy, luego de dos años, encontrándome con las cosas que había dejado para después, y que me gustan;escribir, como ven, es una de ellas.

Hoy doy gracias a la Argentina por recibirme, por ser tan “ella”, por dejarse amar y dejarse cuidar por los que venimos del otro lado de la selva, o del mar, quizás.

Doy gracias a Dios, sin Él hubiera sido imposible; a mi familia, por su apoyo y ayuda; a mi esposa e hija, por ser motivación, por ser el motor y alimento en los días de soledad, en los días aciagos, duros, de comer sólo una vez por cada amanecer y así guardar algo para el día siguiente.

A los amigos, que son muy pocos, pocos se merecen ese gran  título, los amigos nuevos en Argentina y los viejos, los que nunca me dijeron que no podía, todo lo contrario, me animaban.

A todos ustedes: ¡gracias!

Buscando la libertad verdadera me encontré que es mas difícil de lo que pensaba, pero a la vez muy fácil. He aprendido que no todos quieren escuchar la verdad, que muchos actuamos como el esclavo que recién sale de su esclavitud y ahora pide un trabajo a su antiguo amo. Y así como el Rey Desnudo, nadie se atreve a decirte la verdad. Descubramosla juntos.

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