Tu peor enemigo

Kendo
El Iaido (que puede traducirse como el Arte del uso del Sable Japonés) es una disciplina que se practica generalmente solo. Cuando estas en grupo, todos aprenden del maestro (Sensei), sin embargo los ejercicios, prácticas de cortes, defensas y movimientos son realizadas individualmente.

Sin embargo en este mundo competitivo, teniendo la necesidad de practicar con alguien, demostrar lo bueno que se es, le pregunté al Sensei, contra quién podía practicar un combate.

– Bueno, puedes hacerlo con tu peor enemigo.

No entendía la respuesta a lo que el prosiguió:

– Imagina que en frente tuyo esta otra persona. Esta otra persona vas a ser tu mismo, tu peor enemigo. El tiene las mismas habilidades que tu, es tan rápido y ágil, tiene las mismas estrategias mentales, la misma práctica. Tiene tu cuerpo, tu espada y tu cara. Tiene también tus mismos miedos y debilidades. Al conocerlas bien, podrás vencerle.

Nos decía que tomáramos nuestra espada, y que, sin cerrar los ojos, imagináramos que nos enfrentábamos con nosotros mismos.

Al principio era extraño y algo hilarante. Sin embargo, una vez que comenzaba la «pelea» se tornaba mas seria la cosa.

El contrincante podía predecir mis movimientos. Era rápido y yo predecible. Me conocía. Obviamente, porque era yo mismo.

Noté adicionalmente que mi contrincante no tenía misericordia, ni mostraba sentimientos en su rostro. Era frío y cruel, no me permitía cometer errores.

Entonces tuve que cambiar de estrategia.

Si el ya conocía mis movimientos y mi forma de combatir, entonces estaba a merced de el. Me relajé, liberé la mente, realicé un movimiento de corte diagonal desde abajo, el se hecho para atrás poco antes, por que sabía que de allí vendría el golpe.

Di un giro, y realicé un movimiento que nunca practicaba por que no me gustaba: el ensarte frontal (enterrar directamente la punta del sable en el contrincante). Y allí estaba. Yo, o mejor dicho, mi otro yo, con el sable clavado en pecho.

Lo había vencido.

Como es de costumbre, con un movimiento limpié la sangre de la espada (esto se llama Chiburi), lentamente la envainé, me puse derecho, y realicé una reverencia a mi adversario, dándole gracias por un buen combate, y por todo lo que ma había enseñado.

En la vida real a veces trato de relacionar esto con las cosas cotidianas.

Nuestro peor enemigo somos nosotros mismos. Nosotros somos los que mas daño nos hacemos, nos traicionamos y dejamos que los miedos nos venzan. Los miedos incluso los hacemos propios.

Para vencer tuve que primero liberar la mente. Desaprender todo lo que sabia, y actuar instintivamente, mi espíritu me demostró que podía hacer otras cosas, sorprender y dar un golpe que mi otro yo no esperaría nunca.

Este fue mas o menos el proceso:

– Tomar conciencia de las limitaciones, aceptarlas.

– Liberar las ideas / Desaprender.

– Actuar instintivamente / Con la mente libre.

– Sorprender.

– Aprender.

Este ejercicio también me demostró cual era mi debilidad. Desde ese momento comencé a practicar las defensas contra «ensartes frontales», uno de los puntos débiles que nunca había sospechado.

 

¿Como sería practicar esto con nuestras carreras, negocios, relaciones o decisiones? ¿Imaginarnos a nosotros mismos enfrentándonos a un jefe que somos nosotros mismos, un cliente, o una pareja?

Me encantaría leer sus comentarios.

Buscando la libertad verdadera me encontré que es mas difícil de lo que pensaba, pero a la vez muy fácil. He aprendido que no todos quieren escuchar la verdad, que muchos actuamos como el esclavo que recién sale de su esclavitud y ahora pide un trabajo a su antiguo amo. Y así como el Rey Desnudo, nadie se atreve a decirte la verdad. Descubramosla juntos.

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