Llorar hasta que se acaben las lágrimas

– Bueno eso es todo, terminamos.

Y así terminaba una relación de ocho meses, donde en algún momento nos habíamos prometido amor eterno. Nos habíamos dicho que éramos el uno para el otro, etc.

Y teníamos 14 años.

Días pasaban, la tristeza se encontraba en cada lado. Cada cosa recordaba a ella. Lloraba por las cosas que pudimos haber hecho, pero que no se por que razón, nunca sucederon.

Y luego otra relación, otro final triste. Superarlo, y volver al juego.

Con el paso del tiempo me di cuenta (y perfeccioné el arte del despecho) que la mejor manera de olvidar el asunto era, sencillamente, llorar hasta que se acabaran las lágrimas.

Entonces hacía esto: me encerraba en mi cuarto, buscaba todas las cosas que nos habíamos escrito o regalado, todas las fotos y recuerdos. Escuchaba nuestras canciones favoritas una y otra vez, las que nos recordaban los buenos momentos, las que con solo escucharlas hacían rodar las lagrimas.

Y tomaba una decisión:

– Voy a llorar. Me voy a permitir, a pesar de ser hombre, llorar por esta relación. Por lo que fue y por lo que no fue, por los momentos buenos y los momentos malos. Pero eso si: me prometo que ya mañana su recuerdo no me lastimará mas. Me prometo que no voy a llorar mas o a recordarla en cada cosa que vea o sienta.

Y así pasaba, lloraba, veía las cosas a mi alrededor, y me hacían llorar mas, me sentía idiota. Escuchaba las canciones, recordaba y lloraba mas. Lloraba. Lloraba.

Pero estaba decidido. Un par de horas después, tal vez un poco mas, pero no mucho. Se me acababan las lagrimas.

Hecho.

Se habían acabado.

Guardaba todos los recuerdos en una bolsa, las botaba por la basura, y me iba a dormir.

Al día siguiente era una persona distinta. Ya no me hacia daño el volver a ver a esta persona, o el recordarla. Ya era alguien distinto, listo para una nueva relación amorosa.

Los círculos hay que cerrarlos, y todo en la vida es un círculo.

Sigues intentando, sigues con esperanza. Tal vez sea que esa persona vuelva, o por la que se fue y no podrá volver jamás. Tal vez sea la que te gusta y no te corresponde.

Es un sentimiento que tienes por la perdida, sientes que el mundo se acaba, o se acabará si esa persona no vuelve.

Sin embargo, aprendí que fuese el sentimiento que fuese, si no se podía hacer mas nada, entonces había que cerrar el circulo. Permitirse uno mismo cerrar la relación. Perdonar y perdonarse.

Y seguir adelante.

Y así pienso ahora, mas de 18 años después, cuando veo a alguien estancado en una relación que no produce frutos. Sencillamente le recomiendo cerrar el circulo.

Especialmente cuando el otro ya posiblemente lo hizo.

Entonces, cuando quieres cerrar definitivamente. Y sientes que tu despecho no tiene salida y que no hay mas que hacer, cierra la puerta, y llora, llora hasta que las lagrimas se acaben.

Puedes utilizar la técnica que prefieras, algunos ni siquiera querrán llorar. Lo importante es que te decidas a terminar de una vez y para siempre. Vas a ver como te sientes diferente a partir de ese preciso instante.

Buscando la libertad verdadera me encontré que es mas difícil de lo que pensaba, pero a la vez muy fácil. He aprendido que no todos quieren escuchar la verdad, que muchos actuamos como el esclavo que recién sale de su esclavitud y ahora pide un trabajo a su antiguo amo. Y así como el Rey Desnudo, nadie se atreve a decirte la verdad. Descubramosla juntos.

2 comentarios

  1. alejandra
    22 julio, 2009

    toda la razon, me gusta ese metodo

    Responder
    1. JeanD
      23 julio, 2009

      Gracias Alejandra, me gusta haberla compartido, nuestras tristezas pueden ayudar a otros no sentirse tan tristes…

      Responder

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